Hiperhidrosis: ¿Existe cura?

Intensos y particularmente desagradables son los efectos de la hiperhidrosis en quienes la padecen, pero también en quienes los rodean. Diariamente experimentan el aislamiento de sus amigos y colegas debido a la apariencia perpetuamente “húmeda” de su piel y peor aún si su sudor huele mal. Adquieren problemas psicológicos por la falta o ausencia de contacto social, por su aversión a los demás. Cada uno de sus movimientos, cada pensamiento o planificación se evalúa, controla y selecciona en función de su sensibilidad a su problema, sus efectos y la reacción de los demás.

La sudoración es el mecanismo del cuerpo para bajar su temperatura. Cuando tenemos calor, es decir, el sistema nervioso le indica a las glándulas sudoríparas que produzcan sudor para que cuando se evapore la temperatura baje. En muchas personas, sin embargo, la cantidad de sudor que secretan es mayor de lo que necesitan. La gran mayoría sufre hiperhidrosis primaria, que puede aparecer incluso antes de la edad adulta debido a la intensa estimulación de las glándulas apocrinas. En un porcentaje mucho menor, la hiperhidrosis se debe a otras enfermedades y por ello se denomina secundaria. La diabetes mellitus, por ejemplo, pero también el hipertiroidismo, así como la gota, conducen a la hiperhidrosis. Finalmente, varias clases de medicamentos pueden afectar la sudoración,

Foto de un apuesto joven oliendo sus axilas en casa

La condición causa más problemas en personas que sudan mucho en las axilas. Casi el 35% de ellos no puede tolerar su apariencia, con su ropa constantemente sudorosa en esa área en particular. Se ven obligados a cambiarlos varias veces al día y por lo general les impide vivir sin preocupaciones. Alrededor del 70% de ellos tienen un familiar con la misma condición, lo que indica que la condición es hereditaria. Las mujeres están más dispuestas a buscar ayuda que los hombres, aunque los porcentajes de hombres y mujeres que padecen hiperhidrosis no difieren.

Un problema más significativo es el que enfrentan las personas que sudan en exceso y su sudor huele mal. La coexistencia de las dos enfermedades multiplica el impacto emocional y entonces la búsqueda de tratamiento es más probable.

En su mayor parte, los pacientes sudan en áreas específicas, como las axilas, la cabeza, las plantas de los pies y las palmas de las manos. Rara vez se informan casos de hiperhidrosis primaria generalizada. En ambos casos, sin embargo, los métodos de tratamiento son los mismos. Por el contrario, en la hiperhidrosis secundaria, el tratamiento radica en la regulación de la condición de base que la provoca.

Para el tratamiento de la hiperhidrosis primaria, se ofrecen una variedad de enfoques terapéuticos, que son conservadores, como por ejemplo, antitranspirantes, iontoforesis, anticolinérgicos, terapia con láser o ultrasonido y termólisis. Sin embargo, en algunas personas, tanto la medicación como el uso de preparados tópicos no dan los resultados esperados, mientras que en algunas tienen efectos secundarios, como irritación local. Más efectivos son los tratamientos invasivos, como el tratamiento de liposucción subcutánea o la simpatectomía endoscópica. Sin embargo, no son una elección frecuente de los médicos, excepto en pacientes con hiperhidrosis grave y después de que se hayan intentado tratamientos conservadores y no hayan logrado aliviarlos. Por supuesto, estos también conllevan el riesgo de efectos secundarios.

Captura recortada de una joven atractiva parada sola y tocándose la axila contra un fondo gris en el estudio

Las opciones modernas incluyen el botox, es decir, el uso de la toxina botulínica. Es un tratamiento eficaz para la hiperhidrosis localizada, es decir, la que afecta en mayor porcentaje. Esta neurotoxina segura bloquea temporalmente las señales químicas de los nervios que estimulan las glándulas sudoríparas en el área de tratamiento para que estas glándulas no reciban señales químicas, por lo que cesa el síntoma de sudoración excesiva. La investigación sobre su eficacia es extensa y comprobada. Los hallazgos de los estudios muestran que su infusión reduce la producción de sudor, y en consecuencia mejora la psicología y la calidad de vida de los pacientes.

Los muy buenos resultados del uso del botox han convertido al método en un tratamiento de primera línea. Una revisión de estudios publicada en Cirugía Plástica Estética confirmó que con este método terapéutico se reduce considerablemente la hiperhidrosis, se mejora la gravedad del padecimiento y los pacientes que lo eligen viven mejor.

Botox también tiene excelentes resultados en bromhidrato. Se ha comprobado que, especialmente en los casos en que el problema afecta a la axila, su uso es seguro y efectivo incluso en pacientes menores.

Los tratamientos de inyección de Botox se realizan después de la aplicación de una crema anestésica local. El tiempo necesario para completar el tratamiento no supera los 20 minutos, sus efectos comienzan a notarse en 1-2 semanas y duran de 6-9 meses. Este tratamiento reduce la sudoración en un 80% en las axilas y en un 90% en las palmas de las manos. Así, el paciente puede realizar sus actividades y contactos diarios sin sentir vergüenza ni dificultad alguna.